Barreras a la innovación Evaluación: medidas e indicadores Innovación ágil Innovación tecnológica Innovación y cambio Visión y estrategia

8 vistas sobre innovación y la innovación ágil

Este artículo presenta ocho vistas sobre innovación y la innovación ágil.

Introducción:

Innovación es una palabra muy usada y en muchos ámbitos. Todo el mundo parece estar de acuerdo en que hay que fomentarla y que todas las empresas y organizaciones deberían enfocar su estrategia a la innovación, especialmente las pymes y nuevas empresas.

Pero el concepto que a veces se explica en esos diferentes ámbitos no siempre coincide. Creo que debería aclarar primero el concepto que voy a aplicar a la palabra innovación, y que está enfocada a la acción, es decir, a las capacidades de la organización para actuar.

Innovar sería algo así como llevar las buenas ideas a la realidad, de forma continuada y con éxito. Innovar no es, por tanto, fruto de la genialidad, de la casualidad o de la suerte sino un proceso. Un proceso que se puede diseñar, implantar y mejorar en todas las empresas y organizaciones. Un proceso que favorece la creación de una “cultura innovadora”.

Innovar no es una opción sino una necesidad. Quiere decir:

  • Hacer algo nuevo. Innovar en productos o servicios.
  • Posicionarse en el mercado o segmento de forma diferente o nueva. Innovar en la propuesta de valor a clientes y en el posicionamiento en el mercado.
  • Cambiar de paradigma. Crear un nuevo “modelo mental” o categoría.
  • Hacer las cosas de manera diferente.  Innovar los procesos internos.

Lo vemos distinto a la invención o al descubrimiento, que sería algo que hasta el momento se desconoce, normalmente basado en un descubrimiento sea científico o tecnológico.

Una innovación es la utilización de este nuevo conocimiento o tecnología para una aplicación real. Algo que sirve a las personas o a la comunidad.

  • La innovación puede significar un salto radical en el ámbito empresarial, algo que el mercado no ha visto nunca.
  • O puede ser de tipo incremental, es decir que ha tomado un concepto o idea existente y lo mejora, típicamente usando un proceso de etapas y de desarrollo en fases, que conducen a un nuevo producto comercialmente viable.
  • Pero tampoco la confundimos con la mejora continua o “Kaizen”, es decir, la innovación siempre tendrá un carácter de cierto ‘salto cualitativo’.

Y estas son, resumidas, las 8 caras o vistas sobre innovación y la innovación ágil que podéis ver en el artículo completo:

1) Innovación y cambio

La innovación es cambio, y para gestionarla debemos gestionar el cambio adecuadamente.

2) Barreras a la innovación

Se requiere un esfuerzo continuado para buscar el origen de las barreras internas y externas, con planes de acción para eliminar las internas y al menos disminuir las externas. Nuestro entorno no es el más favorable a la innovación.

3) Innovar es un proceso

La gestión de la innovación es un proceso de dirección, directamente ligado a la estrategia de cada empresa u organización y de acuerdo con su visión y valores concretos.

4) Innovación y rendimiento

Tendremos que armonizar la innovación como un proceso a futuro con la operativa diaria, el rendimiento inmediato, compartiendo recursos y presupuestos limitados en un proceso de “gestión integral armónica”.

5) Innovación ágil

El proceso de innovación lo convertimos en ágil mediante metodologías “Lean”.

6) Cultura innovadora y madurez

La cultura innovadora es parte de la madurez organizativa, se crea con el aprendizaje acumulado en estructurar y perfeccionar el proceso de innovación, y con las experiencias de éxitos y errores.

7) Medir la gestión de innovación

Disponer de un sistema integrado de medidas e indicadores y utilizar la herramienta de evaluación de la gestión de innovación.

8) Algunos detalles sobre un proceso de innovación ágil

El término ‘Lean’ y la agilidad se aplican no sólo en la producción o en ámbitos industriales sino en los procesos de empresas y organizaciones de todo tipo. También lo aplicamos en la innovación. Un proceso de innovación ágil se ha diseñado y probado desde metodologías de agilidad y orientación al cliente. Aunque lo representamos como un flujo continuo, está permanentemente abierto al exterior, se basa en la iteración y la actividad simultánea de varios subprocesos.

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